sábado, 27 de noviembre de 2010

Unas por otras


Despertar, abrir los ojos, sentir el calor de un nuevo día, llevar los audifonos a mis oídos, selccionar la playlist, ponerle play, estirar, salir a correr, llegar a la carretera, correr junto al mar, la brisa se cnfunde con sudor, la isla empieza a despertar y el rock and roll retumba duro en mi tímpano. Regreso, una ducha,, un desayuno, un café. El Sol ya empeiza a calentar en serio, el crucero ya se ve pasar por el malecón, las ordas de scooters por la avenida principal, otro día de recibir a la gente a nuestro paraiso, de convidarle a miles de personas que pisaran la isla por unas horas, beberán, comerán y dejarán sus dólares con la satifacción de haber conocido un pedacito de México. Después de miles de tequilas servidos, Coronas destapadas, perreo sin cesar, todo vuelve a la tranquilidad, la isla es por otras horas víctima de su propio aislamiento. Ni el internet, ni Sky, ni siquiera la maldita Comer logran hacer a un lado esa sensación de sentirse apartados, saber que ese se volvió nuestro pequeño universo. Podemos entrar y salir una y otra vez, pero ese será nuestro paraiso...
Es domingo, el día anhelado por todos los isleños, por todos aquello que durante seis días nos estegamos a nuestras labores, ya sea esta tocar el violín con un mariachi, servir tragos, pilotear una embarcación de alta velocidad, sumergirse tres veces al día a más de 10 metros de profundidad, amaestrar delfines, o cobrar en una caja del supermercado, pero no, este día se descansa. LAs playas del otro lado de la isla se abarrotan, los restaurantes "locales" están al tope, por el malecón se deja ver toda la muchachada que llega en cientos de motos con bolsas llenas de chelas, coolers y refrescos, por la tarde el punto de reunión obligado es el único multicinema de la isla al cual recurre gran parte de la población en busca de entretenimiento... El día terminó y ahora se vive lo que denominé la "insoporable levedad el domingo" entre la cruda del día anterior, la flojera de hacer algo y el gran peso de saber que una nueva semana llena de cotidianeidad está por comenzar...

hoy, todo es gritos, claxons, ambulancias, tráfico, contaminación, malos olores... eso sí conciertos, estrenos, amigos, desmadre... unas por otras.